La triada, el conjunto de tres elementos, especialmente vinculados entre si, para los pitagóricos el 3 era el número perfecto, porque tenía un principio, un medio y un fin.
Esta vibración se torna en esperanza realizada, a través del pedido formulado en los 3 deseos de los cumpleaños y en varias historias de hadas, donde el ser sobrenatural concede los deseos del mortal.
